Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

lunes, 4 de enero de 2016

Un nuevo día


Me gustan los inicios.

Cuando empiezas algo, normalmente, tienes una mirada especial. Con un brillo reluciente y suave que ilumina las noches de invierno.

Un sentimiento de inquietud a lo desconocido.
Una emoción de grandeza si es hermoso.
Unas palabras silenciosas al ser sorprendente.

Pero nunca nostalgia y tristeza.
Los comienzos siempre son bonitos porque en ese intervalo de tiempo, no piensas en un posible desenlace. Estas más preocupado en la atención activa que en otra cosa. Te invaden inquietudes como cosquillas en el cuerpo.
Siempre queremos ser los primeros en las llegadas. Crees en ello y tienes fe en ese momento, en ese instante.

Sé que por eso me encanta el amanecer.

Son como latidos penetrantes que pueden llegar a durar milésimas de segundo, pero me gusta intensificarlos al escribir sobre ello.
Hay tantas cosas que pasan desapercibidas por la corta duración o el rápido viaje en la memoria, que no se valoran lo suficiente.

Amar la vida es un placer que satisface cada parte de mi ser.

Ser feliz cuesta, dicen los deprimidos, ya que la tristeza les ciega. Puede ser por el miedo al cambio que vayan a experimentar. Una vez leí, que si haces el gesto de sonreír aunque no te apetezca en ese momento, conseguirás una sonrisa verdadera después. Todo es intentarlo.

Se dice que existen comienzos difíciles, que hay un abismo entre la idea de empezar y el consiguiente hecho. Pero... ¿y cuando empiezas?¿cuándo consigues ese empujón que necesitabas?

A veces nos enamoramos de las tragedias y nos aferramos a ellas.
Iniciar algo significa desconcierto, y no nos gusta sentirnos perdidos. Nos gusta encontrarnos y saber que seguimos ahí, siendo una pieza clave de este universo infinito.

Pero no somos consientes que el despertar una mañana, ya es un arranque del que tenemos experiencia. Y despertar siempre es un placer porque da valor a nuestra existencia.

Es verdad que hay comienzos difíciles y que cuesta abrir las ventanas del mañana, pero si despiertas con hoyuelos, con pequeñas arrugas en las comisuras de tus labios... Ten por seguro que lo que estás sintiendo, es un hermoso amanecer. 

No te aferres a lo que ya conoces, quién sabe... A lo mejor lo que está por llegar te gusta más. 


Hoy amanece, que no es poco.





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